Las pastillas de freno son consumibles, y, en términos generales, la gran mayoría de los fabricantes recomiendan su sustitución y mantenimiento cada 30 000 a 50 000 kilómetros, según las condiciones de uso. Las necesidades específicas dependen del material de las pastillas de freno, del entorno habitual de conducción, etc. Por supuesto, el desgaste de las pastillas de freno no es tan rápido, y, en la mayoría de los vehículos nuevos, dicho desgaste no supera un tercio del espesor original tras recorrer entre 30 000 y 40 000 kilómetros.
1. Comprobar el espesor restante de las pastillas de freno
Las pastillas de freno suelen estar compuestas por placas de acero, capas aislantes adheridas y bloques de fricción. Por lo general, las pastillas de freno nuevas tienen un grosor de aproximadamente 1,5 centímetros. Independientemente de que se trate de un vehículo nuevo o usado, el sistema de frenos debe revisarse en cada mantenimiento. En vehículos nuevos con más de 30 000 kilómetros, es recomendable realizar la revisión cada 5000-8000 kilómetros. Si el desgaste de las pastillas de freno supera las dos terceras partes, es decir, cuando su grosor se reduce a solo 3-4 mm, recuerde sustituirlas.

2. Preste atención al ruido de advertencia del freno
En ambos lados de la pastilla de freno hay una señal de advertencia elevada que indica la posición máxima de frenado, cuyo grosor es de aproximadamente 3 milímetros. Cuando la pastilla de freno se desgasta hasta alcanzar esta señal, significa que el grosor restante de la pastilla es igual o posiblemente inferior a 3 milímetros. En este momento, el sistema de frenos emitirá un sonido de advertencia y será necesario sustituir la pastilla de freno.
Sin embargo, este símbolo puede no ser fiable y, en ocasiones, pueden producirse ruidos anormales al frenar. Algunos propietarios de vehículos también pueden indicar que no hay ningún ruido de advertencia evidente, incluso cuando las pastillas de freno están desgastadas hasta su posición extrema; por lo tanto, sigue siendo necesario verificar manualmente el grosor restante de las pastillas de freno.

3. Preste atención a la posible aparición de códigos de fallo de freno en el tablero de instrumentos
Preste atención al cálculo del kilometraje recorrido en la vida diaria. Tras cada revisión cada 30 000 a 50 000 kilómetros, sustituya las pastillas de freno con antelación según corresponda. Si el vehículo tiende a desviarse siempre al frenar, compruebe también si ello se debe a un desgaste irregular de las pastillas de freno.
En términos generales, en los modelos de tracción delantera, el motor, los rodamientos y el conductor combinados hacen que la parte delantera del vehículo sea más pesada, lo que provoca la mayor carga de frenado natural y el desgaste más rápido de las pastillas de freno. El desgaste en las ruedas traseras suele ser menor, aunque en otros modelos especiales puede ser mayor en las ruedas traseras.

1. Se oye un ruido extraño proveniente del sistema de frenos
Al frenar, si se escucha un sonido de metal rozando contra metal, indica que las pastillas de freno están severamente desgastadas y deben reemplazarse. Al sustituir las pastillas de freno, es recomendable inspeccionar también los discos de freno, ya que la situación descrita anteriormente sugiere que estos también presentan un desgaste severo. Al frenar, si se oye un chirrido, probablemente sea el sonido de fricción metálica entre las pastillas de freno y el disco, lo que indica que es muy probable que deban reemplazarse las pastillas. Por supuesto, el chirrido también podría deberse al endurecimiento de las pastillas y los discos de freno tras exposición a altas temperaturas; por tanto, es necesario desmontarlos e inspeccionarlos.

2. El nivel del líquido de frenos en el depósito ha disminuido y se ha encendido la luz de advertencia de fallo del sistema de frenos
El aceite de freno en el depósito de aceite de freno ha disminuido. En este momento, debido al desgaste de las pastillas de freno, el espacio entre los discos se vuelve mayor. Cuando este espacio se ajusta automáticamente, el cilindro tiende a abrirse y, en ese momento, el cilindro necesita reponer aceite de freno. Por lo tanto, el aceite de freno en el depósito disminuirá inevitablemente. Si hay una fuga de aceite desde el cilindro de freno que contamine las pastillas de freno, impregnándolas con aceite y puliéndolas con papel de lija, y aún se observan manchas de aceite, entonces, independientemente de su grosor, deben sustituirse obligatoriamente.

3. La distancia de frenado aumenta, provocando vibraciones durante la frenada
Finalmente, durante el proceso de conducción, si nota que los frenos son notablemente insensibles y la distancia de frenado aumenta, es necesario revisar las pastillas de freno. Cuando pisamos el freno y el vehículo vibra violentamente, esto puede deberse a un desgaste severo de las pastillas de freno. Debemos llevar inmediatamente el vehículo a un taller para su inspección o sustitución de las pastillas de freno.
